Intemperie

Poemas y relatos para la lupa y el telescopio. Aquí no encontrarás ninguna certeza, pero sí un buen puñado de abrigadas perplejidades a la intemperie.
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sábado, 6 de octubre de 2012


Dejo escapar la mirada
a través de los ventanales
del aeropuerto.

Sólo se distingue un envoltorio de niebla
y aviones
que deambulan por las pistas
como ángeles
deprimidos.

Mañana otra vez a la oficina
en lugar de a la montaña.

Mañana otra vez
al ruido cansado de las trincheras
y no a la despierta nitidez de tu rostro alcanzable.

Tú y yo
nos quisimos reinterpretar
a través de la nostalgia y el secreto
de tanto amor incuestionable
que duró y nos mató de tanto no morir.

Tú y yo quisimos.

Pero no supimos aceptar
que al tiempo no hay cielo azul que lo detenga.
Que todo es un vendaval de hojas y de piedras,
de repente.

 Pido la cuenta de los cafés
y tú me dices ‘pago yo’, pero me adelanto.
‘Pues toma la mitad’.
La mitad, qué palabra tan severa.
Veo el billete a la mitad,
tu gesto a la mitad,
su fondo a la mitad,
y el dolor tan entero y descomunal.

Adiós. Escóndete ya,
pero no en este
último beso.

Dentro de unas horas
tú te desnudarás en soledad
–supongo–
y yo me desvestiré
sin nadie
–supones bien–,
y cada pensamiento
será una bola de fuego,
como aquel sol de verano
que selló mi saliva sobre tu cuerpo,
ese cuerpo tuyo, deleitoso y palpitante.

Evoco tu calor,
no sé qué decirme / qué llorarte.

A estas horas ya queda
poca gente
en el aeropuerto.
Aquel viajero durmiendo
abrazado a sus pertenencias,
y ese operario insomne
que limpia los ventanales
dibujando transparencias
indescifrables.

(Del libro de poemas "Amor con lobo al fondo" Paco Bello)

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